A mi escaso entender

Después de vomitar, devolver, arrojar, regurgitar y expulsar lo poco que me dio tiempo a ingerir en el desayuno, con el estómago vacío y las nauseas producidas ante tan repugnante noticia, intenté explicar a mis hijos el origen de mis males. Lo inexplicable. La sinrazón. La decisión del Tribunal de Derechos Humanos (¿no serán Inhumanos?) de Estrasburgo. Intenté, repito, explicarles, que cuando tenía 16 años un puto comando de etarras asesinó en Madrid a doce policías en la plaza de la Republicana Dominicana. Las imágenes de entonces se quedaron grabadas en mi retina y a día de hoy son tan nítidas en mi mermada memoria, que todavía me producen convulsiones. Las mismas que resurgieron ayer al ver que una de las integrantes de ese puto comando, cuyo sanguinario nombre me niego a escribir, asesina de un total de 24 seres humanos, ha salido de la cárcel con una celeridad aplastante -impresionante la rapidez de la (in)justicia- por la sentencia fallada por ese Tribunal. Con esa repugnante e hiriente sonrisa que parece reírse de sus propias víctimas. No soy capaz de ver más allá del día de hoy. No soy capaz de explicarles lo que ni yo misma entiendo en mi escaso entender. “Pero mamá, ¿es que la ley no ampara a las víctimas?”. Pues no, parece ser que no. Que esto viene de atrás. De muy atrás. Que gran parte de la culpa la tiene nuestra propia democracia. Que los políticos, a mi entender, a mi escaso entender, no han sabido nunca hacer los deberes. Nunca. Por eso yo no comprendo. Por eso yo no razono. Por eso no encuentro las palabras para explicar, a estos dos adolescentes, lo que ni yo misma sé desde mi propia adolescencia.
Doctrina Parot. Tan mal adoctrinada -¿por tardía?- que permite ver la libertad a unos ojos inyectados en sangre y deja ciegos de incomprensión a otros ojos bañados en lágrimas. Los de las víctimas. Los de sus familiares. Los únicos que importan. Cuyo único consuelo, si es que para ellos existe el consuelo, era ver entre rejas a los que rompieron sus vidas. “Pero mamá, explícanoslo, por favor”. Ojalá supiera. Que me lo expliquen a mí, hijos. Todos esos políticos. A los que he votado y a los que no. Ellos son los que nos deben una explicación. Ellos. Solo ellos. A mi escaso entender.

Un comentario en “A mi escaso entender”

  1. A mi escaso entender lo que hace usted aquí es demagogia, es pedir venganza en vez de justicia. "Parece ser que la ley no ampara a las víctimas", claro usted lo que quiere es una ley a medida para castigar de distinta manera las cosas según lo que le guste o no.

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