En recuerdo de Katia, Belén, Rocío, Teresa y Cristina en el segundo aniversario de la tragedia en el Madrid Arena.

Queridos hijos,
Os escribo esta carta todavía presa de una angustia terrible. No habéis sido vosotros, pero podíais haber sido. Cualquiera de los dos. No soy capaz de quitarme este terrible pensamiento de la cabeza. El miércoles por la noche vuestros cuartos eran un hervidero de vida. Amigos de uno, amigas de otra, todos, os preparabais para pasar una gran noche en la fiesta que se celebraba en el Madrid Arena. Risas, carreras, disfraces, el cuarto de las chicas una jungla, mis gritos para poner orden, todo patas arriba, sesión de fotos, advertencias, tened cuidado por favor, no hagáis el tonto que todo es muy peligroso, no os separéis, cuidado con las aglomeraciones, volved todos juntos, no os metáis en ningún lío, sí mamá, que pesada eres mamá, no me lo digas más veces mamá, adiós mamá. Besos, portazo, la casa vacía. Y en un silencio distinto en el que se percibe, como sucede todas las noches que salís, la angustia, la intranquilidad, el desasosiego que nos queda a nosotros, vuestros padres, hasta que ya estáis de vuelta. El jueves por la mañana, muy temprano, la radio escupió la noticia. Mueren tres chicas aplastadas en una fiesta en el Madrid Arena y dos están en estado crítico. Vosotros estabais allí. Y vuestros amigos. Y los amigos de vuestros amigos. Volé a vuestros cuartos y os encontré dormidos. Por un momento no pude ni imaginar. Nada. No quise imaginar. Nada. Me puse a llorar. Por el horror de la noticia, por las jóvenes muertas, por sus padres. Porque podíais haber sido vosotros. Tantas palabras de aviso, tantas advertencias, tantos consejos. Para evitar, al menos, lo evitable. Pero ante una tragedia de este índole nuestras palabras quedan vacías de sentido. ¿Cómo aconsejaros? ¿Cómo deciros que no estéis allí, que no disfrutéis de la vida, de la música, de una fiesta? ¿Cómo haceros entender que lo imprevisible, a veces, se convierte en previsible?. Cada paso es un peligro y algunos dos. Sois muy jóvenes. Algún día, solo algún día, cuando tengáis hijos, entenderéis.

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