Los «renacidos». O «reborn». Qué susto

No quiero faltar el respeto a nadie. De verdad. Y menos a las personas que los cuidan como si fueran sus propios hijos. O a las que hacen de ellos una terapia para sus problemas psicológicos. Que me perdonen de antemano si mis palabras les ofenden pero cuando lo vi por primera vez, sufrí una conmoción de tal calibre que todavía tengo efectos secundarios. Sueño con él. Y tengo pesadillas. Lo siento pero es así. Fue por pura casualidad. Me lo encontré de frente. De carne y hueso. O eso creí. Un bebé monísimo. Con ojos rasgados, boca gorda, y sus piececillos colgando. Lo llevaba en brazos una señora que hacía cola detrás de mí en la farmacia. Le miré, sonreí y en plan amable comenté. “!Es ideal! ¿Cuánto tiempo tiene?” “Tres años”, contestó con una sonrisa espléndida. No pude reaccionar. O mi memoria me jugaba la peor de las pasadas al recordar a mis hijos de pequeños o ese bebé no podía tener más de dos meses. Mi curiosidad se impuso al poco sentido común que me debe de quedar y continué. “¿Tres años?” ¿Sí, por?”, me desafió con el tono. “Por nada, por nada”. Creí perder la cabeza y mi instinto maternal (¿o será “abuelal”) me impulsó a acariciarle. Un frío recorrió mi cuerpo. Su piel no tenía la temperatura adecuada. ¿Y si había muerto? ¿Cómo le decía a su progenitora tan terrible noticia? Ella le sujetaba la cabeza, le ponía el gorro, le colocaba el patuco, en fin, lo típico, pero algo raro había. Focalicé mi mirada en su cara. Ni un gesto. Empecé a temblar. Y llegó mi turno. No lo dudé. “Pase, pase, usted tiene más prisa seguro”, le dije a la madre del niño inerte. No se inmutó. Dejó al niño en el carro y pidió unas tiritas. Empecé a gritar. “Unas tiritas, unas tiritas, usted está loca, lo que su hijo necesita es un médico de urgencias”. Me miró con desprecio y se fue. “Es un muñeco Marta, es un “reborn” (renacido) y lo “adoptó” hace tres años” , escuché decir a mi farmacéutico antes de desfallecer. Al volver en mí, me lo explicó. Ahora sigo en shock. Los he visto en Internet, en vídeos y juraría que son niños. Al parecer llevan ya tiempo de moda. Claramente estoy out. Aunque realmente hubiera preferido seguir en ese estado. Hay personas que los encargan con pelos y señales. A la carta. Por ejemplo. Moreno, pelo rizado y ojos verdes. Como el de la farmacia. Como mi “Él”. !Ay! ¿No será suyo?

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