Vida sin límites

Diciembre, el mes que indica que un año más está a punto de finalizar. La melancolía envuelve los días que preceden las fiestas de Navidad. Los sentimientos se agolpan y la balanza se inclina hacia un lado o hacia otro. Positivo o negativo. Demasiado dolor para algunos de mis seres más queridos. Ojalá pudiera poner en mi balanza parte del mismo para hacerlo más liviano. Demasiado dolor, también, para millones de familias que no conozco y han sido sacudidas por la fuerza de un tsunami, un tifón, una crisis, un accidente, una injusticia, o cualquier otro elemento imposible de controlar. Diciembre, el mes que envuelve el término solidaridad. Me impresiona la cantidad de acciones que se realizan estos días para ayudar a los más desfavorecidos. Me impresiona ver a miles de personas, completamente anónimas, que dedican su tiempo a ayudar a los demás. Jóvenes, mayores, niños, adultos, hombres, mujeres, de cualquier estrato social. Los eventos solidarios invaden la bandeja de entrada de mi correo y es difícil dirigir tus pasos hacia unos o hacia otros. Esta semana me detengo en el viernes. Uno de mis grupos favoritos, Los Secretos, y uno de los más brillantes violinistas del panorama musical, Ara Malikian, acompañado por quince músicos de la Orquesta en el Tejado, celebran un concierto a beneficio de la Fundación También (www.tambien.org) , encargada de que miles de personas con discapacidad hagan realidad sus sueños gracias al deporte y, de esta manera, mejoren su calidad de vida. Con esto me sobra y me basta. Por diferentes motivos, tan importantes, que me han hecho conocer de primera mano que un día cualquiera, en el momento menos esperado, el destino cambia tu suerte y lo que antes era una capacidad ahora se convierte en una capacidad diferente. Por no decir discapacidad, término que no me convence. Por eso, este viernes, me apunto a la Fundación También. Para que se normalice la vida de estas personas. Porque ellos También tienen los mismos gustos; porque ellos También pueden; porque ellos También cuentan. Bueno, en realidad, son los primeros que cuentan. Nunca sabes cuando te puede sobrevenir una discapacidad. El compromiso tiene que ser desde ya y para siempre. Que no existan barreras. Va por ti. Para que tengas una vida sin límites. La que te mereces.

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